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Pérdida de talla y enfermedades crónicas serán las secuelas del hambre en venezolanos de próximas generaciones

Las secuelas de hambre afectará al fenotipo de los venezolanos en las siguientes generaciones
Las secuelas de hambre afectará al fenotipo de los venezolanos en las siguientes generaciones

Un grupo de médicos y expertos pone en alarma sobre los efectos que tendrá sobre el venezolano las secuelas de la situación alimentaria que sufre el país. En un reportaje de Infobae  se revelan las trágicas consecuencias como pérdida de talla y enfermedades crónicas.

“Todo esto está actuando como una exposición ambiental negativa sobre ese número de personas.

Estas consecuencias se van a sentir en el corto, en el mediano y en el largo plazo. En unos 20 años vamos a estar viendo todavía las consecuencias de esto si no se interviene ya. Son las secuelas del hambre. No solamente en la talla baja, sino también en las enfermedades crónicas”, alertó la médico Marianella Herrera, investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la UCV, miembro de la Fundación Bengoa.

Expertos advierten que la población podría sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, hipertensión arterial, baja talla e incluso obesidad.

Según el último informe de la FAO sobre el estado de la seguridad alimentaria en el mundo, al menos 6,8 millones de venezolanos pasaban hambre en el año 2018. Esto representa 21,2% de la población.

Las secuelas del hambre en Venezuela seguirán viéndose en el año 2040

Marianella Herrera, médico venezolana, investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela y miembro de la Fundación Bengoa, puntualiza que dentro de ese porcentaje hay embarazadas, mujeres y hombres en edad fértil, y niños menores de 5 años, por lo que advierte que la próxima generación está comprometida.

“Todo esto está actuando como una exposición ambiental negativa sobre ese número de personas. Estas consecuencias se van a sentir en el corto, en el mediano y en el largo plazo. En unos 20 años vamos a estar viendo todavía las consecuencias de esto si no se interviene ya. Son las secuelas del hambre. No solamente en la talla baja, sino también en las enfermedades crónicas”, alerta Herrera.

La doctora explica que si un hombre en edad fértil está expuesto a hambre, su espermatogénesis podría resultar alterada. Igualmente, una mujer embarazada que se enfrenta al déficit de nutrientes, su feto crece en un ambiente intrauterino que promueve daños epigenéticos, que se traducirían en un peso bajo al nacer, riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, hipertensión arterial e incluso obesidad.

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J. Romero

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